Hay vísperas que no piden mucho: una copa bien fresca, un poco de sombra, una mesa compartida y esa hora en la que el día empieza a aflojar.

Este verano, en Mesquida Mora, abrimos espacios para vivir el vino de otra manera: sin prisas, al aire libre, entre viñedos, música, cocina local y algunos de los vinos más especiales que hacemos en nuestra casa.

Un verano para quedarse un rato más